Es
frecuente escuchar que para lograr una buena apnea es básico
estar completamente relajados, ya que la contracción muscular
consume el oxígeno necesario para alimentar órganos vitales
como cerebro, corazón, hígado, pulmones, etc. Pero . .
. cómo lograrlo?
Para
iniciarse en éste arte es conveniente adquirir las técnicas
de respiración profunda y relajación en tierra firme para,
luego, aplicarlas en el agua.
RESPIRACIÓN
PROFUNDA
La
respiración profunda es una ciencia aparte entre los seguidores
del yoga y otras actividades afines.
Nosotros daremos una pequeña reseña de dos cosas básicas
para iniciarse: la zona y la estructura de la respiración.
La zona que usamos habitualmente es la superior de los pulmones, dejando un
gran volumen inferior con un intercambio gaseoso pobre. Lo ideal es
usar también la parte inferior. Para lograrlo nos podemos acostar
boca arriba sobre una superficie dura, con las rodillas flexionadas
a 90º y las plantas de los pies en contacto con el piso. De esta
forma intentaremos poner en contacto con el piso la mayor parte posible
de la columna. Esta postura nos ayudará a relajarnos y controlar
a voluntad los músculos abdominales. Con las palmas de las manos
apoyadas sobre la zona del abdomen donde termina el esternón
(boca del estómago), iniciaremos una inhalación inflando
los pulmones y luego la zona donde se encuentran apoyadas las manos,
de forma tal que se eleven. Esto nos ayudará a enfocar la zona
de respiración. A continuación contendremos la respiración
un par de segundos para concentrarnos en el paso siguiente que es la
exhalación. Haremos una exhalación completa hasta que
las manos se hundan dentro del abdomen quedando por debajo de la línea
de las costillas. De esta manera lograremos lo más importante
de la respiración, que es liberar la mayor cantidad posible de
aire viciado con dióxido de carbono (residuo de la actividad
muscular). En esta posición de "panza chupada" contendremos
la respiración otro par de segundos para emprender una nueva
inhalación. Todo debe desarrollarse en forma suave y continua.
Un buen parámetro es que no se escuche ruido de pasaje de aire.
Practique la exhalación profunda en su sesión de natación.
Notará una sensible mejora del rendimiento y no se sentirá
sofocado.
La estructura de la respiración se compone de cuatro fases:
exhalación - apnea - inhalación - apnea.
Involuntariamente exageramos la inhalación sobre la exhalación,
lo que no deja librarnos de todo el aire viciado con CO2. Esto se ve
incrementado en una situación de stress o fatiga. Debemos intentar
invertir esta dañina ecuación por medio de la práctica.
En la posición descrita para "zona", iniciaremos
la práctica exhalando suavemente al tiempo que contamos, mentalmente,
dos segundos largos hasta lograr ahuecar el abdomen. Luego contaremos
otros dos segundos para completar la apnea pos-exhalación, para
dejar, a continuación, ingresar el aire a los pulmones libremente.
Esta entrada libre se hace relajando los músculos abdominales.
No debe ser conducida y debe durar el tiempo que lleve llenar completamente
los pulmones. Completaremos la apnea pos-inhalación por dos segundos,
para reiniciar otro ciclo respiratorio.
Una vez adaptados a estos tiempos (dos segundos) lo iremos incrementando
de a un segundo hasta llegar a cuatro, cinco o los que nos queden cómodos
para preparar una apnea.
Esta desacostumbrada taza de oxígeno nos generará adaptaciones
fisiológicas que pueden producir mareos; por lo que conviene
aplicar este trabajo en el agua una vez que no se experimenten más
mareos.
Es importante entender que esta forma de preparar la apnea no se debe
usar en el agua sin antes haberla practicado intensivamente en tierra.
Recordemos que toda actividad en el agua debe ser monitoreada por algún
compañero desde la superficie.

RELAJACIÓN
MUSCULAR
Para
comenzar con esta práctica elegiremos un lugar tranquilo de la
casa con poca luz. Nos acostaremos en una superficie dura -en lo posible
el piso- con las piernas con un almohadón debajo de las rodillas,
de forma tal que queden semiflexionadas. Los brazos al costado del cuerpo
con las palmas hacia arriba. Con los ojos cerrados iniciaremos un repaso
mental de todas las partes del cuerpo que vamos a relajar en forma ordenada
desde la cabeza hasta los pies.
Lista de repaso mental
Cara: lengua-frente y cejas-ojos-pómulos-labios-mentón.
MUY IMPORTANTE!!
Cuello: nuca y zona frontal.
Hombros: los trapecios superiores (que usamos para el gesto "qué
me importa") junto con la cara son terreno de asentamiento de las
tensiones de la vida diaria.
Espalda: prestar especial atención a los músculos
pegados a la columna y la zona sacra.
Cadera: glúteos.
Muslos.
Pantorrillas.
Pies.
Luego del repaso volveremos a la cara, a la que le prestaremos especial
atención ya que su relajación tiene un efecto de transferencia
sobre todo el cuerpo. En otras palabras, no intentemos relajar el cuerpo
sin tener la cara relajada. Colocaremos la lengua relajada sobre el
velo del paladar y dejaremos la boca ligeramente entreabierta. Subiremos
y bajaremos las cejas hasta que encontremos un punto neutral donde no
se arrugue la frente. Lo podemos comprobar pasando sobre ella la yema
de los dedos. Lo mismo podemos hacer para la zona entre cejas. Una vez
que logramos relajar esta parte, nos concentramos en hacer tres o cuatro
exhalaciones suaves y profundas haciendo como que dirigimos la mirada
hacia esa zona. Luego continuaremos con la nariz, pómulos, labios
y mentón, dedicándoles otras tres o cuatro exhalaciones
profundas. El mismo método aplicaremos a cada una de las partes
descritas en la lista.
Al terminar con la parte analítica, terminaremos la sesión
con unas cuantas respiraciones profundas tratando de sentir que cada
una de las partes del cuerpo mencionadas en la lista (en ese orden)
atraviesan el suelo como si cayeran a un abismo. Cada acción
de caída debe ser acompañada por una gran y suave exhalación.
Las últimas cuatro respiraciones profundas son para sentir caer
por el abismo al cuerpo entero.
Si logramos dar continuidad a estas prácticas, podremos aplicarlas
en forma rápida y sintetizada en cualquier lugar y momento del
día para controlar situaciones de stress. Con el tiempo veremos
sensiblemente mejorada nuestra calidad de vida. |