TIPOS
DE TRASTORNOS QUE SE PUEDEN ABORDAR EN LAS TERAPIAS ACUÁTICAS
NEUROLÓGICOS (hemiplejía, parálisis cerebrales, a.c.v., etc.).
ARTRITIS
ARTROSIS
OSTEOPOROSIS
POSTURALES (escoleosis, lordosis, sifosis, etc.).
TRAUMATISMOS (rehabilitaciones de esguinces, fracturas, operaciones
de reemplazos de articulaciones -prótesis-, etc.).
ETC.
Como podemos ver se puede tratar una gama muy amplia de problemas motores
y posturales, debido a que el agua nos ofrece una serie de beneficios:
SUSTENTACIÓN
- RESISTENCIA - RELAJACIÓN.

La SUSTENTACIÓN es el mayor beneficio que nos brinda el agua
porque nos ofrece un medio con baja y controlada carga de gravedad (terapias
hipogravitatorias). Encontramos un espacio que permite acceder a posiciones
de equilibrio y movimientos, difíciles de lograr fuera del agua.
En otras palabras el agua aliviana el peso corporal (por principio de
Arquímedes).
Por ejemplo, una persona que, a causa de un traumatismo de un miembro
inferior no puede elevar la rodilla para completar la fase de recuperación
en la mecánica de la marcha (pérdida del rango articular
de la rodilla y cadera), es sumergida en el agua hasta la altura del
pecho, y se le ordena que camine elevando el muslo hasta un ángulo
de 90º con respecto al tronco. Al estar sumergido el agua ayudará
a la elevación del muslo por un lado, y en el momento del apoyo
podrá realizar la descarga del peso del cuerpo sobre la pierna
afectada con una biomecánica correcta, cosa que no puede lograr
fuera del agua soportando el peso real de su cuerpo.
Las cargas de peso se irán incrementando paulatinamente llevando
al alumno a zonas menos profundas de la pileta.
La RESISTENCIA se aplica utilizando el agua para ofrecer una oposición
uniforme y controlada al movimiento del cuerpo o de algún miembro.
Continuando con el ejemplo anterior, una vez que logramos el ángulo
ideal de elevación del muslo, agregamos la elevación de
la pierna y el pie hasta alcanzar la extensión total de la rodilla;
fortaleciendo de una forma suave y progresiva los músculos cuádriceps.
Todo intento de desplazamiento de agua implica resistencia, y la graduación
de la carga está supeditada a la velocidad del movimiento y la
adopción de formas no hidrodinámicas. Para lo último
utilizamos elementos de apoyo como manoplas, aletas, tablas, flotadores,
etc.

La RELAJACIÓN se logra básicamente brindando al alumno
la posibilidad de desarrollar su actividad en un medio agradable otorgado
por la temperatura adecuada (entre 32 y 36ºC) y un entorno seguro.
Este beneficio que nos otorga el medio acuático se ve ponderado
en afecciones relacionadas a la rigidez muscular (espasticidad). Para
estos casos es casi imprescindible una temperatura de 36ºC. Una
vez que logramos relajar el grupo muscular afectado, podemos pasar a
intentar movilizar las articulaciones comprometidas en forma asistida
y voluntaria.

Se
ha comprobado por medio de estadísticas hechas por el Kgo. Armando
Copponi que las lesiones de rodilla (lig. cruzados) se han rehabilitado
con mayor rapidez usando terapias mixtas (agua y gimnasio).
Para
concluir con esta reseña es importante aclarar que también,
y cada día más, se puede usar el agua para tratar muchas
dolencias que nos acarrea la forma de vida actual (diabetes, asma, manifestaciones
del stress, etc.).
Cada día son más los profesionales de la medicina que,
conociendo la existencia de estos espacios, se inclinan a mandar
al agua a sus pacientes, logrando resultados sorprendentes.
En
sucesivas entregas profundizaremos algunos temas de interés específico.
Envíe su e-mail proponiendo su tema de interés.
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